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No le compres zapatos ortopédicos a tus hijos: el error más común de muchos padres

  • Foto del escritor: Lulo Cardona
    Lulo Cardona
  • 3 mar
  • 3 min de lectura

En el entorno pediátrico uno de los mitos más difundidos entre los padres es que los hijos necesitan “zapatos ortopédicos” para prevenir problemas en los pies, en el arco plantar o para corregir deformidades leves. Sin embargo, la evidencia científica reciente cuestiona esta práctica cuando no hay una indicación médica clara, y sugiere que en muchos casos resulta innecesaria o incluso contraproducente.

Evidencia científica: calzado terapéutico en niños

Una revisión sistemática sobre la efectividad del calzado terapéutico en niños con algún tipo de movilidad alterada concluye que hay poca evidencia de que dichos zapatos (o plantillas) mejoren la geometría esquelética, la biomecánica o logren resultados funcionales claros en niños sin una condición grave establecida. PubMed+1 Otro estudio evaluó calzados ortopédicos comerciales en niños y concluyó que en muchos casos esos diseños rígidos pueden “inhibir el desarrollo natural del sistema musculoesquelético en niños”. Eco-Vector Journals Portal Además, un artículo de divulgación señala que algunos pediatras ortopedistas están contra el uso indiscriminado de “zapatos correctivos” en niños con pies planos o deformidades leves, por falta de evidencia de beneficio. Dr. Phil Maffetone

¿Por qué ocurre este error común?

  • Porque los padres ven que el pie del niño “no está perfecto” (por ejemplo, pies planos visibles, arco bajo, eversión leve) y buscan soluciones rápidas con calzado “especial”.

  • Porque los comerciales de tiendas de calzado infantil promueven zapatos “ortopédicos” como medida preventiva o correctiva.

  • Porque existe una percepción de que cuanto más soporte tenga el zapato, mejor para el pie en crecimiento.

  • Porque se confunde calzado terapéutico (indicado para una patología específica, bajo prescripción médica) con calzado preventivo o correctivo sin diagnóstico.

Qué dice el ortopedista pediátrico

El Dr. Sebas explicará a los padres que los pies de los niños están en desarrollo, los huesos, tendones, ligamentos cambian y tienen una gran capacidad de adaptación. A menos que exista un diagnóstico que lo justifique (por ejemplo, una parálisis, displasia, deformidad severa, etc.), la mejor “ortesis” es un zapato cómodo, bien ajustado, flexible, que permita el movimiento natural del pie, y que no limite la musculatura intrínseca del pie.

Recomendaciones concretas para los padres

  • No compre zapatos “ortopédicos” por moda o prevención si no hay indicación médica.

  • Elija un zapato infantil: ligero, con suela flexible, talón firme pero no rígido, que permita que los dedos se muevan, que no tenga correas extremadamente rígidas ni soporte de arco pronunciado innecesario.

  • Permita que el niño ande descalzo (cuando sea seguro) en superficies variadas para fortalecer la musculatura del pie (tema del siguiente blog).

  • Si existe alteración funcional del pie (dolor, marcha alterada, asimetría, deformidad visible persistente), entonces consulte con ortopedia pediátrica antes de comprar un calzado “ortopédico”.

  • Mantenga revisiones periódicas del desarrollo del pie con el pediatra o el ortopedista: la mayoría de las “variantes” (pies planos flexibles en el niño) se corrigen con el crecimiento y no requieren intervención.

Mensaje para padres

En la mayoría de los casos, más que “zapatos especiales”, lo que tus hijos necesitan es un calzado adecuado al desarrollo, que permita movilidad y fortalecimiento, y unas buenas condiciones de juego y exploración. Comprar un zapato “or­tópé­di­co” sin valoración profesional es invertir en comodidad aparente, no necesariamente en salud funcional.


Referencias

  • Hill M. Effectiveness of therapeutic footwear for children: a systematic review. 2020. PubMed+1

  • Skirmont EI, et al. Assessment of commercially available children's orthopedic shoes. 2018. Eco-Vector Journals Portal

“Ticking Time Bomb: Children’s Shoes Cause Health …” (artículo de divulgación). Dr. Phil Maffetone

 
 
 

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